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Cazando al Zorro con mi cámara en la Cataluña central

 

Juanto Wild, Juanto Fernández, Caza Fotográfica, Zorro, Cataluña central

Llego muy temprano a una de mis zonas preferidas en los Bosques y campos de la Cataluña central. El viento sopla animado y hay nubes, pero no siento demasiado frío. Es un lugar que visito hace más de 30 años, y lo conozco como la palma de mi mano. Por estos parajes he encontrado Corzos y Zorros en más de una ocasión, y hoy espero tener la suerte de filmar a alguno de ellos, o con mucha suerte a algún Jabalí, Tejón o Marta que también viven en este lugar.

Una costumbre que tengo es frotarme todo el cuerpo con las plantas aromáticas que encuentro en el entorno. Hoy serán romero y tomillo en plena floración, que desprenden un intenso aroma a bosque mediterráneo y me ayudan a ocultar ligeramente mi propio olor.

Voy siguiendo en completo silencio los senderos que abren los animales. He visto huellas de jabalí, corzo y zorro, pero ninguna es reciente. La tierra está ahora muy seca, y las marcas de patas y pezuñas marcadas en el suelo son de hace varios días. 

Llego a un punto muy frecuentado por los animales de la zona. Desde el bosque de pinos y enebros tengo una buena vista sobre un campo sembrado que brilla intensamente en tonos verdes bajo la luz del Sol. Mimetizado entre los árboles y las sombras con mi traje de ocultación seré prácticamente invisible a cualquier animal que ande por allí. 

Y entonces lo veo… muy lejos, a más de 200 metros: ¡un Zorro está cazando a plena luz del día!

Como no utilizo trípode y la distancia es larguísima no va a ser nada fácil. Durante un instante pienso en cómo resolver la situación de la mejor forma. Busco un lugar con una amplia visibilidad y me preparo en completo silencio… Las imágenes que vas a ver son el resultado de una técnica que aprendí hace mucho tiempo.

El Zorro no me detecta y por suerte se va acercando cada vez más a mi posición. El viento también lo tengo a favor. Así que voy tomando imágenes en silencio, concentrado en el precioso animal que está intentando cazar a algún ratón o topillo desprevenido.

Paso varios minutos grabando mientras disfruto de un episodio de caza completamente salvaje. Sin embargo, en un momento dado, el Zorro se oculta bajo la vegetación y cuando reaparece ya está masticando a su presa... 

Ambos hemos logrado nuestros objetivos. Él, satisfecho con su comida, marca el territorio y se dirige hacia el Bosque, donde antes de desaparecer por completo vuelve a dejar una marca de olor como diciendo: "este campo es mío!" Yo, por mi parte, respiro profundamente tras minutos de sentir una avalancha de emociones, y al fin puedo incorporarme... Creo que he conseguido unas imágenes que seguramente te gustarán y he vivido nuevamente una experiencia que no olvidaré.

Recuerda algo importante: en tu interior se encuentran las grandes respuestas a los desafíos que te lleguen. Confía en tí y sigue adelante.


A continuación puedes ver el vídeo de 5 minutos. Si te gusta, suscríbete al canal de Youtube para seguir todas mis publicaciones y avistamientos!


FECHA:  1 de Abril de 2026. LUGAR: Bosques y campos de la Cataluña Central. FOTOS: 1. Una huella de Zorro marcada hace días en el barro en un sendero de animales. 2. Romero en flor (Rosmarinus officinalis) que me servirá para camuflar mi olor. 3. Vista del Bosque de pinos, enebros y algunos robles y encinas dispersos, típico mediterráneo. 4. Un Escribano triguero (Emberiza calandra) vigilante y atento. 5. Zorro común (Vulpes vulpes) marcando el territorio tras el éxito en la caza.  CÁMARA: Canon EOS R7 + RF 200-800 y RF-S 18-150.

Zorro en la Nieve, regalo del día de Reyes.

 

Zorro, Nieve, Juanto Wild, Juanto Fernández

La víspera del día de Reyes una extensa nevada cubrió casi toda Catalunya, pero la nieve no llegó hasta mi ciudad. Así que uno de los mejores regalos que podíamos hacernos era realizar una excursión en 4x4 por una de nuestras zonas preferidas de la Catalunya central para vivir la experiencia de recorrer la Naturaleza en su versión invernal.

Todavía podía verse la Luna en el cielo cuando llegamos, muy temprano, a uno de los puntos de observación que tenemos localizados por allí. El paisaje era espectacular: los campos y bosques se veían preciosos, cubiertos por una fina capa de nieve recién caída. Muy a lo lejos, un pequeño cernícalo intentaba entrar en calor acurrucado sobre las piedras de un bancal. El fuerte viento agudizaba la sensación de frío que ya de por sí era intenso, de varios grados bajo cero. 

Un buen rato después, desde lo alto de la colina, pudimos ver más animales... Mi nueva cámara con el teleobjetivo pudo tomar una imagen que mi vieja SX70 no podría haber captado de ninguna manera: tres corzos, cuales reyes magos, corrían rápidamente atravesando un campo lejano a toda velocidad. Más tarde nos pusimos de nuevo en marcha. Durante un par de horas anduvimos de aquí para allá grabando en nuestra memoria un bellísimo paisaje que no todos los inviernos se repite por aquí, aunque no pudimos ver más animales salvajes.

Y ya cuando regresábamos, al girar una curva cerrada en una de las pistas de tierra medio helada, lo vimos aparecer de repente: un magnífico Zorro rojo nos regaló su majestuosa presencia vestido con su pelaje de invierno, su preciosa cola tupida y sus ojos vivaces llenos de astucia. Unos breves segundos bastaron para removernos profundamente el corazón, como cuando éramos niños pequeños y abríamos nuestros regalos en este día mágico...


FECHA:  6 de Enero de 2026. LUGAR: Catalunya central. FOTOS: 1. Luna en el cielo de la mañana 2. Cernícalo común (Falco tinnunculus).  3. Panorámica del paisaje nevado. 4. Corzos a la carrera. 5. Zorro rojo o común (Vulpes vulpes). CÁMARA: Canon EOS R7 + RF 200-800 y RF-S 18-150.

Corzos en el campamento de invierno

 


Ha llovido bastante durante la noche y las temperaturas han bajado considerablemente. De todas formas, la previsión meteorológica no es del todo mala, así que antes de que salga el Sol ya me encuentro camino de uno de mis escondites preferidos. Nada más llegar empiezan a aparecer Corzos salvajes en pequeños grupos, de hecho me topo de frente con un grupo de tres que parecen fantasmas salidos de entre la niebla. Después, una pareja cruza el campo a toda velocidad. Más tarde, un grupo de 4 se quedan parados en medio, como sin saber hacia donde ir. Se escuchan disparos de cazadores a no mucha distancia, así que además de vigilar a los animales escudriño el horizonte por si veo aparecer a algún hombre armado. No me gustaría nada convertirme en un objetivo. Creo que es lo mismo que están pensando los corzos.

El viento arrecia por momentos y hay algo de niebla espesa y húmeda sobre el campo. Siento frío pese a llevar ropa de invierno y utilizar mi shemagh caqui y negro como manta sobre las piernas.  Me aporta algo de camuflaje extra aparte de un poco más de calor. Aparece una nueva pareja de corzos. Una de las hembras parece detectar mi presencia y comienza a saltar graciosamente como para avisar al resto. Así voy pasando los minutos, las horas… grabando a pulso, sin trípode, para poder compartir estos momentos contigo. La niebla, el viento, la distancia y mi modesta cámara impiden que la calidad de las tomas de vídeo sea la que me gustaría.

Dos horas después decido moverme y busco algún sitio más resguardado donde montar mi campamento de invierno y preparar un café caliente para recuperar el calor corporal. Camino relajadamente por el Bosque. El Sol ya remonta las copas de los pinos y robles y, por momentos, una increíble luz multicolor me rodea. Y encuentro el lugar perfecto.

Instalo el Tipi en unos minutos. Solo necesito la lona, unas piquetas y un bastón de trekking para montar mi refugio de invierno. Aquí tengo previsto pasar las noches los próximos meses, incluso en entornos nevados. Ya te iré contando cómo resulta... Monto el pequeño hornillo que me acompaña en estas ocasiones y caliento algo de agua para preparar un café con leche instantáneo. Desde dentro del refugio, ahora bien resguardado del aire, saboreo el calor de la bebida humeante que me reconforta por dentro, y me dejo llevar por el bosque que me rodea mientras las ramas se mecen en el viento.

Un buen rato después desmonto el campamento en pocos minutos, sin dejar ningún rastro de mi presencia, lo meto todo en la mochila y emprendo el camino de regreso… pensando ya en la próxima salida. En realidad, siento que mi hogar está más aquí, en los Bosques, que en la tumultuosa ciudad de cemento y asfalto a la que me dirijo.

Como escribió Lord Byron: “No amo menos a los hombres, pero sí más a la Naturaleza”.


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FECHA: 16.11.25. LUGAR: Catalunya central. FOTOS: 1. Refugio de lona tipo Tipi con poste central. 2. Yo...  3. Luces de Otoño en el Bosque de pinos y robles. 4. Rastro fresco de corzo en el barro. 5. Corzos (Capreolus capreolus). CÁMARA: Canon SX70 HS.


Zorro cazando: un momento inolvidable.

 

JuantoWild Corzos Zorros Bosques Campos

Sigo el rastro reciente de un par de corzos desde hace un buen rato, deben andar cerca. De repente aparecen en un campo, a lo lejos, junto a unos árboles. Me acerco con sigilo vigilando que cada uno de mis pasos sea solo silencio, mientras calculo instintivamente mi trayectoria, moviéndome arropado por las sombras de los arbustos en las primeras luces de la gélida mañana. Los tengo a tiro, a menos de 50 metros. No me han visto ni me han oído. Mi olor se va en la dirección opuesta a ellos mecido por una suave y fría brisa de otoño. Hago varias fotografías y al cabo de unos minutos de pura adrenalina, los pequeños y ágiles cérvidos se desvanecen. 

Antes de regresar a mi austero refugio del bosque, me desvío para revisar otra de mis zonas preferidas. Y sí, para mi sorpresa diviso una pequeña figura a unos trescientos metros. Con el zoom puedo comprobar que se trata de un zorro bastante oscuro y de buen tamaño que está ocupado cazando ratones. Me acerco procurando no ser detectado. El último tramo no tengo más remedio que reptar entre los rastrojos y los secos terrones del campo para tener una buena oportunidad. Aún así, todavía estoy demasiado lejos y tengo que forzar el zoom casi al máximo. Completamente estirado en el suelo permanezco inmóvil, con los codos bien apoyados en el suelo sujetando con firmeza mi cámara. Disparo varias veces y disfruto del momento como un niño. Tras varios minutos y muchas fotos, el zorro desaparece en una vaguada. 

Animado por la suerte de este lunes, en el que los cazadores armados no están en el monte, me dirijo a un aguardo próximo que también frecuento ocasionalmente. Apenas estoy llegando al lugar cuando aparece otro zorro a bastante distancia, así que con todo el cuidado del mundo me camuflo entre las sombras de las encinas. Éste zorro es más claro que el anterior, quizás más joven, quizás una hembra. Observo sus movimientos durante varios minutos: rasca sus pulgas con frenesí, cierra sus ojillos mientras se calienta con el Sol, aguza sus orejas para escuchar a nuevas presas y poco a poco se va acercando hasta mi posición, sin verme ni detectarme.  En una rápida carrera se acerca más todavía y caza un ratón que se almuerza sin darse cuenta de mi presencia. Es un momento que no tiene precio. Finalmente, satisfecho con su comida, se marcha correteando por las lindes sombreadas del campo y desaparece en el bosque.

Regreso a mi refugio para tomar un merecido café bien caliente. Después lo recojo todo tan rápido como lo monté: el pequeño toldo hecho con un poncho y unas cuerdas, el diminuto hornillo que me permite cocinar sin hacer fuego, el kit de circunstancias, la cantimplora y el cacillo… y poco más. La verdad es que no se necesitan demasiadas cosas. Lo guardo todo ordenadamente en mi mochila y me despido del bosque, de los campos y de sus habitantes, hasta la próxima ocasión.

No sé por qué pero hoy, mientras regreso a paso rápido monte a través, resuenan en mi mente las palabras de H.D. Thoureau: “Me fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente, enfrentar sólo los hechos esenciales de la vida y ver si podía aprender lo que ésta tenía que enseñar, para no descubrir en el momento de morir que no había vivido...”


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FECHA: 03.11.25. LUGAR: Catalunya central. FOTOS: 1. Rastro reciente de Corzo. 2. Corzo macho (Capreolus capreolus) 3. Refugio tipo cuña de viento y equipamiento 5C. 4. Zorro (Vulpes vulpes). 5. Yo... 
CÁMARA: Canon SX70 HS.



Caza Fotográfica: Alcaudón común

 

JuantoWild, Juanto Fernández, Caza Fotográfica, Alcaudón

Llego muy temprano a una de mis zonas preferidas. La niebla engulle todo el paisaje y a los seres vivos que se encuentran en él. Durante un buen rato navego por las pistas húmedas muy despacio, con los antinieblas activados, sin poder conseguir ninguna fotografía. Una hora después el Sol aparece con fuerza y la niebla espesa se disuelve en la nada. En el espectacular paisaje predominan los campos amarillos de colza, plantada por los agricultores de la zona, que contrastan con el cielo azul salpicado de pequeñas nubes blancas. 

Equipado con mi traje de ocultación ligero deambulo de aquí para allá buscando rastros y huellas, oteando el horizonte, dejándome llevar, parando a esperar por largos momentos entre las sombras de los matorrales de carrascas y romeros. Un conejo me sorprende y escapa por muy poco del objetivo de mi cámara. Un rato después unas águilas cortejan en su danza nupcial aérea, demasiado lejos para hacer una buena toma. 

Durante una de las esperas mi atención se enfoca en un punto blanco diminuto, a unos doscientos metros de mi posición. Es un Alcaudón común, un magnífico cazador de pequeñas presas recién llegado de África, esperando el paso de algún animalillo desde su atalaya. Estudio la aproximación y me acerco al rececho, aprovechando las ventajas del terreno y sin hacer ruido ni movimientos bruscos, hasta llegar muy cerca para poder tomar una instantánea aceptable. Al poco, mientras espero camuflado entre los grandes olmos y robles dispersos, vislumbro dos corzos que se alimentan en un campo. Repito el proceso y vuelvo a moverme con sigilo y precisión felina, pero al llegar al punto elegido los corzos ya han desaparecido.

Voy aprendiendo que nunca sabes lo que te puede estar esperando ahí afuera: hoy el gran premio ha sido un precioso Alcaudón común, y de nuevo una experiencia muy intensa de conexión con la Naturaleza que permanecerá grabada en mis recuerdos.


FECHA: 15.04.25. LUGAR: Comarca de Anoia. Fotos: 1. Salida del Sol entre la Niebla. 2. Autorretrato. 3. Campos de colza bajo cielos de primavera. 4. Alcaudón común (Lanius senator) 5. Corzos (Capreolus capreolus). CÁMARA: Canon SX70 HS.



Corzos al amanecer: un momento espectacular en la Naturaleza


Juanto Wild, Juanto Fernandez, Fotografía Naturaleza

El amanecer y el atardecer son los instantes más propicios para encontrar corzos, y en realidad para descubrir a buena parte de la fauna salvaje cuando la Naturaleza respira sin testigos. Tras una larga tarde en la que apenas logro ver algunas aves esquivas, decido pasar la noche en un escondite natural tan precario como silencioso.

Las horas avanzan despacio, mecido por el murmullo del bosque, apenas interrumpido por el canto lejano de algún búho. Luego llega una llovizna fina, casi amable, que puedo soportar gracias al poncho que nunca falta en mi mochila. Cuando por fin amanece, el mundo entero parece despertar a la vez, y los cantos de los pájaros se multiplican como si celebraran el regreso de la luz.

Me pongo en marcha y camino entre los árboles, atento a huellas y rastros. La del corzo es fácil de reconocer, una firma delicada que delata su presencia. Suelen alimentarse en campos y prados abiertos, siempre cerca del bosque que les ofrece refugio ante cualquier alarma. Aunque acostumbran a ser solitarios, en otoño e invierno pueden reunirse en pequeños grupos. Los machos lucen una cuerna que renuevan cada año. Son criaturas esquivas, casi etéreas, por eso muchos los llaman los duendes del bosque.

Entre la niebla y con las primeras luces del día —un desafío constante para mi modesta cámara— sigo las señales hasta que, por fin, me encuentro con un grupo de estos hermosos cérvidos alimentándose en un campo de cultivo, no muy cerca, pero lo suficiente para poder tomar algunas imágenes.

El instante del encuentro es una sacudida de emociones que aún guardo intacta, y que por suerte pude grabar en vídeo aquella mañana de enero de 2025. Allí, en ese cruce de luz, silencio y vida salvaje, comenzó este proyecto. En aquel momento intenso y fugaz recordé una frase: "Déjate llevar, la Vida sabe el camino".



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