Aves y viento, Naturaleza salvaje en el Delta del Llobregat

 

Juanto Wild, Juanto Fernández, Río Llobregat, Aves y fauna, explorar la naturaleza, naturaleza de cataluña, naturaleza en Barcelona,

El miércoles 11 de febrero empezaron a llegar mensajes por todas partes. El Departament d’Educació suspendía las clases en todos los centros escolares de Cataluña, así que, de repente, tenía el jueves 12 de febrero "libre". Poco después, camino de casa, sonó la alerta del ES-Alert: se preveían vientos muy fuertes y se recomendaba reducir la movilidad no imprescindible, la previsión era de alerta máxima. 

A primera hora del jueves 12 de febrero, ciertamente, las rachas eran realmente huracanadas, pero con el paso de la mañana el viento cedió lo suficiente como para aventurarme a salir fuera. Decidí acercarme nuevamente al Llobregat, esta vez con un doble propósito. Por un lado, reconocer la ruta que recorreré en marzo con un grupo del instituto en el que trabajo como orientador educativo. Por otro, volver a sentir la naturaleza salvaje del río, esta vez con un viento poderoso como aliciente y un caudal impresionante tras un invierno de muchas lluvias y nevadas casi extremas. Por si acaso, hoy me acompañaría mi vieja SX70, mucho más manejable en estas circunstancias que la R7 y mi pesado teleobjetivo.

Llegar en transporte público, añadiendo algunos minutos a pie, fue sencillo y rápido: la parte logística de la futura salida quedaba resuelta sin problema. El río, en cambio, se mostraba indomable. Corría con fuerza, vivo, lleno de energía. Nunca lo había visto tan bravo. En los cañaverales, una bandada de garcillas descansaba al Sol. Me acerqué despacio, pero al levantar la cámara alzaron el vuelo como un solo cuerpo, blancas y ligeras como los ángeles. Aun así, algunas rezagadas —o simplemente perezosas— me regalaron unos segundos más para fotografiarlas y grabarlas en vídeo. Unos ánades reales, más discretos, se ocultaron rápidamente nadando entre las cañas.

Seguí caminando por la amplia llanura de inundación del río, atento a cualquier movimiento. Observé unas diminutas flores azules recién abiertas, degusté el fresco aroma de los brotes de la menta de agua, ví como los llantenes y dientes de león bailaban con el viento y encontré muchas huellas frescas en el barro. Destacaban claramente las de un jabalí que había pasado no hacía mucho; son animales que suelen moverse de noche, así que verlo por aquí será difícil si no me lo propongo muy en serio. Una colirroja preciosa apareció de repente, posando con el descaro de una supermodelo ante mi cámara. Más adelante, una garceta me esperó en la orilla. Luego unos ánades reales que dormitaban en una pequeña isleta se despertaron para saludarme. Y cuando ya daba la salida por terminada, mientras hacia una pausa para beber agua fresca antes de regresar, una tarabilla común vino a despedirse, como si quisiera poner el punto final.

¿Y el viento? Fuerte, constante, vibrante durante toda la mañana. Me recordó las sensaciones que tantas veces he vivido en las cumbres más altas y agrestes de los Pirineos durante mis excursiones y ascensiones en solitario. Es una sensación muy familiar y que me encanta.

Yo siempre digo que el viento es libertad. 

PD. Siento muchísimo que hoy muchas personas hayan sufrido las consecuencias negativas de este temporal.



Más entradas relacionadas con el Delta del Llobregat:    Avefrías en el Remolar      El Tarro canelo, un avistamiento excepcional

FECHA:  12 de Febrero de 2026. LUGAR: Río Llobregat (El Prat). FOTOS: 1. Bandada de Garcillas bueyeras (Bubulcus ibis) 2. Verónica pérsica (Id.).  3. Vista del río Llobregat. 4. Ánade real (Anas platyrhynchos). 5. Tarabilla común (Saxícola rubícola). CÁMARA: Canon SX70 HS