Rececho de Rebecos salvajes en el Pirineo

 

Juanto Wild, Juanto Fernandez, Rebeco, Pirineos

Hoy he subido a una de mis zonas preferidas del Pirineo para intentar capturar con mi cámara a la fauna salvaje que habita en estas montañas. Aunque la meteorología prometía buen tiempo, a casi 2000 metros de altura el viento sopla en ocasiones por encima de los 50 kilómetros por hora, por lo que la sensación térmica es de 7 u 8 grados bajo cero.

La alta montaña es un entorno hostil al que hay que ir bien informado y preparado física y técnicamente. Yo sigo un programa semanal de entrenamiento de fuerza y cardio, y a lo largo de mi vida he subido cientos de montañas, incluyendo casi todas las cumbres que puedo divisar desde aquí. Ahora me dedico más a la fotografía de Naturaleza en entornos más amables y accesibles: Montjuïc, Delta del Llobregat, Campos y Bosques de la Cataluña central y otras zonas del país. Pero aquí en las montañas del Pirineo me siento como en casa.

Establezco un primer punto de observación en la amplia cresta que une el Taga con el Puig Estela, dos picos de más de 2000 metros. En mi mochila de 20 litros llevo todo el equipamiento que me permitiría incluso hacer un vivac de emergencia y superar casi cualquier adversidad. Nunca se sabe aquí arriba. Llevo mi mejor cámara y dos objetivos: uno que me servirá para las tomas a larga distancia y otro que utilizaré para los paisajes y detalles. Eso ha añadido dos kilos y medio de peso a mi equipamiento.

Mi cámara auxiliar en esta jornada es la de mi propio móvil, que como podrás comprobar en el vídeo deja de responder por momentos, supongo que afectada por el fuerte viento y la baja temperatura.

Ando de un lado al otro de la cresta, de la cara NORTE a la cara SUR, a veces atravesando neveros, haciendo círculos cada vez más amplios, hasta que por fin encuentro rastros evidentes de la presencia de Rebecos. Voy cambiando de puesto de observación y rastreo con el zoom las zonas en las que creo que podré encontrarlos. Pero no consigo verlos.

Una bandada de chovas se alimenta al otro lado de la vertiente. Los llamamos los pájaros de las tormentas, porque suelen presagiar el mal tiempo, pero también por la maestría con la que vuelan con ráfagas huracanadas. La previsión es que a partir de las 13 horas el viento irá intensificándose cada vez más. Las nubes en las cumbres más altas cada vez son más oscuras y amenazadoras.

Un gran Buitre leonado planea majestuoso hacia el SUR, y yo lo interpreto como una señal. Decido salir de la cara norte e ir descendiendo por la ladera Sur. Si yo fuera un Rebeco también iría al resguardo del vendaval y buscaría el calor del Sol. Entonces, encuentro nuevos rastros de la presencia de Rebecos.

Queda poco tiempo, mi mente empieza a imaginar Rebecos por todas partes resistiéndose a acabar la jornada sin haberlos visto. Los veo en cada piedra, en cada arbusto, en cada sombra… Hasta que al final una de esas piedras resulta ser un Rebeco salvaje descansando. Me siento para observar mejor y me doy cuenta que no hay solo uno… hay dos… tres!! Ahora empieza la parte más difícil: acercarme al máximo sin que me detecten para poder tomar las mejores imágenes posibles, aunque las turbulencias térmicas que crea el aire caliente en esta ladera no van a ponérmelo nada fácil…

Sigo mi máxima de dispara primero y acércate después. Así que voy acercándome al pequeño rebaño como un leopardo de las nieves, agazapado, con movimientos suaves, aprovechando los pequeños accidentes del terreno a mi favor. Cada vez estoy más cerca, disparo, grabo y vuelvo a acercarme con sigilo. Llego a unos 120 metros del grupo me tumbo entre unas rocas, junto a unos enebros. Con un traje de ocultación quizás podría haberme acercado más, pero hoy llevo equipamiento técnico de montaña, aunque en tonos verdes y marrones que también ayudan. La adrenalina corre por mis venas y el corazón me late con fuerza.

A partir de aquí, contemplar a los Rebecos y a un grupo de marmotas que están algo más abajo, compensa con creces las casi 8 horas de frío intenso, la subida a la cresta y la búsqueda durante toda la mañana en movimiento constante de aquí para allá.

La Naturaleza siempre recompensa a quién sabe esperar y la respeta.


(EN BREVE VIDEO DISPONIBLE: REGRESA A LAS 19:00 h.)


FECHA:  30 de Marzo de 2026. LUGAR: E:P.N. Sierra Cavallera. (Girona). FOTOS: 1. Un descanso durante la subida mientras busco a los Rebecos 2. Buitre leonado desde muy lejos (Gyps fulvus) 3. Vista de la cima del Taga y mi equipo. 4. Cuervo grande (Corvus corax) 5. Rebeco pirenaico (Rupicapra pyrenaica).  CÁMARA: Canon EOS R7 + RF 200-800 y RF-S 18-150.